Hubo un tiempo en que la lluvia fluía libremente, siguiendo el terreno y su ciclo. Caía sobre la tierra, se demoraba entre la vegetación y sus raíces, y regresaba en silencio a los acuíferos. A medida que se fueron expandiendo las ciudades, cubrieron el suelo de concreto, cada nueva calle pavimentada, cada estacionamiento y cada techo impermeable fueron reduciendo la capacidad natural del suelo para absorber la lluvia, impidiendo que siguiera su ciclo natural.
Al mismo tiempo, la voracidad urbana sustituyó bosques, humedales, barrancas, áreas verdes y suelos permeables por concreto y asfalto.
Hoy las tormentas, cada vez más intensas, nos recuerdan que la infraestructura diseñada para esconder el agua, desaparecerla y expulsarla rápido no es suficiente.
El resultado lo conocemos todos: drenajes rebasados, calles inundadas, tránsito colapsado, viviendas afectadas y enormes volúmenes de agua que terminan desperdiciándose rápidamente en lugar de infiltrarse hacia los acuíferos.
La infraestructura gris —tuberías, colectores y cárcamos— sigue siendo indispensable, pero por sí sola ya no es suficiente.
Por ello, muchas ciudades del mundo están incorporando un nuevo enfoque: regresarle su espacio al agua en lugar de expulsarla. Ese es el principio de la infraestructura verde.
El proyecto del Jardín de Lluvia Coapam, primera semilla
En la Ciudad de México, el crecimiento de la mancha urbana, la alta densidad poblacional, la infraestructura de drenaje insuficiente y la creciente demanda de agua potable, genera graves problemas que se repiten y se agravan año tras año:
- Grandes inundaciones ocasionadas por lluvias torrenciales.
- Escasez de agua potable.
- Drenaje colapsado por las lluvias intensas
Esta infraestructura verde, es un espacio equipado que se encuentra frente al Estado Azteca, busca reunir los elementos que permitan captar el agua la lluvia donde cae, diseñado para retener 1,600 m³ por medio de la vegetación, el suelo y un tanque de retención. Con lo cual se puede contener los eventos pluviales, para evitar que los escurrimientos se vayan por las vialidades generando afectaciones al tiempo que se impulsa la infiltración de la lluvia a través del suelo para recargar el acuífero.
Sin embargo, para que esta solución hidropluvial funcione de forma adecuada se requiere que antes cuente con un sistema de tratamiento para remover las basuras el cual cuenta con dos pasos:
- Rejillas de acero inoxidable, que atrapan los flotantes orgánicos e inorgánicos arrastrados por las lluvias.
- Separadores Downstream Defender®, diseñados para capturar sedimentos y grasas arrastrados por los escurrimientos pluviales.
Así, en un esfuerzo coordinado entre la comunidad, el gobierno de la Ciudad y la iniciativa privada, se impulsó este Jardín de Lluvia Coapam, que persigue 3 objetivos primordiales:
1.- Mitigar el impacto de las inundaciones. Convertir el jardín en una esponja.
2.- Recuperar el agua de lluvia, limpiarla e infiltrarla para recargar el acuífero.
3.- Devolverle vida al territorio y la comunidad.
México tiene una oportunidad extraordinaria
México enfrenta simultáneamente dos desafíos: lluvias cada vez más intensas y una creciente presión sobre sus acuíferos.
Paradójicamente, cada temporada enviamos millones de metros cúbicos de agua de lluvia directamente al drenaje mientras extraemos cada vez más agua del subsuelo.
Los jardines de lluvia representan una oportunidad para empezar a reconciliar ambos procesos.
No sustituyen al drenaje ni resuelven por sí solos el problema de las inundaciones.
Pero sí forman parte de un nuevo modelo urbano donde cada parque, cada camellón, cada banqueta y cada espacio público puede convertirse en un pequeño aliado para retener, infiltrar y aprovechar el agua de lluvia.
Es la oportunidad de restaurar los entornos naturales para que vuelvan a ser parte de la infraestructura urbana. Aprovechar estos espacios y las ventajas que ofrece la vegetación y el suelo para regresarle su lugar al agua.


