Ciudad regenerativa

Es una exigencia muy alta, utópica según muchos, pero desde la perspectiva del agua tenemos que empezar a pensar en hacerla posible o por lo menos aproximarnos a ella. Tenemos que aproximarnos al concepto de reutilización, y en muchos casos el tiempo nos apremia.

Fuente: Iagua

ciudad regenerativa

Las ciudades son enormes consumidores de recursos en el más puro estilo de la economía lineal: producir, usar y tirar. Es como las hemos concebido hasta ahora y así se han convertido en imponentes focos de contaminación y sobreexplotación de recursos. La masa urbana, que ocupa casi el 4% de la Tierra, es la responsable del 75 % de las emisiones de CO2, consume el 13 % del agua potable y genera enormes cantidades de todo tipo de residuos sólidos. No hace falta que lo señalen las resoluciones de la COP 21, ni que advierta de ello ONU Habitat: es evidente que si queremos invertir el proceso de degradación de nuestro planeta tenemos que cambiar el modelo de ciudad.

esquema aprovechameinto pluvial

El modelo de “ciudad regenerativa” como una tendencia arraigada en el urbanismo y la arquitectura moderna: que las ciudades generen tantos recursos como consumen.
El concepto de ciudad regenerativa es optimista. Se inspiró en la filosofía de “vitalismo urbano” de la legendaria urbanista Jane Jacobs, quien sostenía que las ciudades tienen que desarrollar su vitalidad interior para “encontrar las semillas de su propia regeneración”.

En primer lugar, el cambio de modelo debería apuntar de un modo radical a la transición de una economía lineal a una circular: “reducir, reutilizar y reciclar”, en vez de usar los recursos naturales para generar toneladas de residuos en un sistema de entrada-salida lineal.

Depurar no es regenerar

En las décadas de 1970 y 80, la crisis del agua en las ciudades estalló a causa principalmente de la contaminación. El acelerado y descontrolado crecimiento de las urbes originó un letal incremento de los vertidos de aguas grises y negras a ríos y mares. Las depuradoras de última generación han acabado con la parte más grave del problema, pero han puesto en evidencia otro: el agua no puede considerarse ya como un bien renovable en todas las ciudades, especialmente las que se encuentran en zonas de estrés hídrico que son en muchos casos las que más incremento demográfico han tenido.

caricatura agua contaminada

Las grandes ciudades se abastecen del agua generalmente proveniente de un río que ya ha recibido agua depurada, esta agua se tiene que potabilizar para uso humano, tras el cual se vuelve a verter a otro río tras otro proceso de depuración.

Este sistema obliga a una tecnología de depuración que debe avanzar constantemente para evitar la contaminación emergente y en algunos casos, como el de las ciudades que tienen una previsión de problemas de suministro en el futuro, es a la larga insostenible.

Las ciudades no están solas

Otro problema que tiene la aplicación del modelo de ciudad regenerativa a las grandes ciudades actuales es que muchas veces éstas no pueden considerarse aisladamente, pues el desequilibrio medioambiental que producen se ve multiplicado por el de núcleos urbanos adyacentes con los que comparten recursos y también, lógicamente, deshechos.

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Por otra parte, la desalación nos aboca de nuevo al modelo de economía lineal. Producir agua potable para volver a tirarla no es la solución Horrach señala otras vías, como las que implican el uso del poder regenerativo de la naturaleza para lograr agua apta para el consumo humano: “Ello implica un buen tratamiento de depuración, un proceso de filtración, desinfección, y una infiltración a través del terreno al acuífero, que tras un periodo mínimo de residencia de varios meses, permite asegurar una calidad de agua potable”

tren de tratamiento

 

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